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Como ser padres estimulantes para nuestros hijos

La llegada de un hijo al hogar es el evento más estimulante que como adultos, parejas y padres nos puede ocurrir. Surge un efecto gratificante que se siente desde el primer día con la presencia de ese pequeño ser humano creado por nosotros mismos, una presencia que inunda nuestros cinco sentidos y queda como la emoción más grata de nuestras vidas.

Se podría decir que este es el evento por el cual comenzamos a entender la importancia de la estimulación ya que se inicia con la sensación y el conocimiento del mismo.

La palabra estimulo se refiere a la capacidad de desencadenar una reacción funcional en un organismo, con esto se puede entender que todos somos agentes estimulantes dentro de la sociedad donde nos desenvolvemos. Así mismo lo somos en nuestros hogares con nuestros hijos, la tarea de estimularlos durante sus primeros años de vida recae de manera absoluta sobre nosotros los padres de ahí la importancia de la constitución familiar y la madurez emocional de la pareja para ejercer el rol de padres.

Dentro de la estimulación se vierten dudas y acertijos de cómo debe de hacerse con cada unos de los hijos, desde la llegada de ellos debemos de ser asertivos en el inicio del conocimiento de la personalidad que desde la vida intrauterina traen como carta de presentación, de esta manera sabremos que los estímulos pueden ser efectivos o no dependiendo del individuo (en este caso nuestros hijos). Todo como lo nombre anteriormente somos capaces de ser estimuladores lo importante es poner en práctica de manera acertada y eficaz los estímulos, que pueden ser verbales, corporales o gestuales, sensoriales a través de objetos, lugares, colores.

En esta primera entrega conozcamos los estímulos verbales los cuales son los utilizados de forma abierta y cotidiana por todos nosotros.

Dentro del estimulo verbal tenemos el don de la palabra, como agente impulsor de la reacción del estimulo, entendiéndose que toda palabra emitida lleva una carga emocional importante y decisiva para la persona que la está recibiendo, palabras que pueden ser contrarrestadas por la autoestima de cada individuo, por ejemplo: ¡Que bella estas esta mañana Eugenia! –Si Eugenia posee un alta autoestima lo tomara como un estimulo positivo y gratificante acrecentando su ya elevada autovaloración. En caso contrario pensara que está siendo burlada por la persona que está haciendo el juicio hacia ella, menoscabando aun más su ya deteriorada autoestima.

En el caso de los niños sucede de forma más precisa el efecto que pueda crear el comentario ya que dentro de los primeros años de vida nos encontramos en la formación de criterios personales y la perseccion de los sentimientos, esto ocurre desde 1 año hasta los 6 años. El decirle a un niño lo bello o feo que esta puede ser un estimulo de formación de criterios hacia el mismo, lo que nos lleva a pensar en el poder de la palabra y ser capaces como padres de proveer estímulos verbales positivos en todo momento, acompañados de un tono de voz acorde a la palabra, hecho y el lugar en el cual lo estemos ejecutando.

La palabra más estimulante para un niño es la que sale de los labios de sus padres, es por eso que debemos de ser estimuladores verbales positivos en todo momento durante esta etapa de formación permitiéndoles un refuerzo positivo de su autoestima y la valoración positiva de sus acciones dentro de su ambiente familiar.

En la siguiente entrega seguiremos conociendo el amplio poder de la estimulación infantil y sus efectos en nuestros hijos como futuros adultos asertivos profesionales y exitosos seres humanos.

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Comentarios

Andrea Sanchez 26/04/2010

esta muy bueno!!! te felicito!!! espero que bubliques mas sobre estos temas.

jacobo estevem 14/07/2010

vaya er por mi bien ser esta pagina

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